UNO
Los arquitectos trabajamos a menudo con
la intuición y la memoria , pero
siempre con la reflexión o el conocimiento
racional.
La reflexión lleva en sí su
propia sensibilidad, puede ser tan imprescindible
la lógica en el arte como la imaginación
crítica y la intuición en
la ciencia.
El Vino habla de civilización ,
de nuestros orígenes , de quiénes
somos y donde nos encontramos pero también
nos sitúa inexorablemente en el ámbito
de la emoción , de la capacidad
de evocar...
Desde la poesía de las Formas con
composiciones de materiales y texturas
incluso con armonías estructurales,
la Bodega fácilmente podría
haber emergido del Lugar.
En este proyecto en cambio ,la respuesta
se da desde la reflexión ; el conocimiento
racional nos lleva de la mano hasta el
mundo de los sueños.
El Vino reclama un edificio vinculado a
la tierra , pero tiene una educación
clásica, aspiraciones y gustos refinados.
Sus necesidades de reposo y quietud, las
relaciones espaciales del proceso de elaboración
,la sostenibilidad del medio ; nos sugieren
una masa sólida y rotunda en medio
del campo , desprovista de ornamentos a
modo de las Villas de Palladio.
El estilo de estas villas , basado en la
economía del diseño doméstico
, era contrario a la tradición humanista
pero seguía inspirándose
en la antigua Roma , no en la Roma de raices
helenísticas , sino en la Roma de
las estructuras sencillas levantadas por
los constructores e intocables para los
decoradores: el estilo desnudo de la Antigüedad.
El monasterio nos abraza , el río
nos ilustra, Baco pretende más disfrutar
de la vista del paisaje que aprovecharse
de su cultivo.
Las texturas y colores dialogan con el
Cister, el claustro , no obstante pertenece
a Roma.
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